Conseguir que un banco acepte concedernos una hipoteca se ha convertido en misión imposible para muchas personas, que por una razón o por otra han visto cómo se les negaba una y otra vez este “servicio”. Muchas pueden ser las causas por las que un banco deniega una hipoteca, pero las más comunes y las que deberían preocuparte son las siguientes:

  • Baja capacidad económica: Bancos y cajas pueden valorar con el documento de vida laboral la estabilidad profesional del solicitante y su capacidad económica futura. Esto significa que para desempleados, trabajadores temporales y mileuristas (sin ahorros o solventes avalistas) es prácticamente imposible acceder a un crédito hipotecario para obtener una vivienda.

  • Demasiado consumo: Los extractos bancarios reflejan las pautas de consumo del solicitante. Las entidades disponen así de una documentación muy valiosa para evaluar su capacidad de gestión de sus ingresos y gastos (domiciliaciones, seguros, cargos…).

  • Antecedentes de números rojos: Tener saldos negativos o dificultades financieras constantes hacen que la solicitud de la hipoteca se deniegue. Tener muchos préstamos pequeños o retrasos en la amortización de los mismos favorece también la negativa del banco.

  • Ser demasiado joven o demasiado mayor: El banco puede denegar la solicitud tanto si se es demasiado joven, por falta de estabilidad profesional. Si se es muy mayor, la menor esperanza de vida, el descenso en los ingresos por la jubilación o el aumento de los riesgos en los seguros ligados al préstamo, juegan en contra. Por regla general, las entidades conceden hipotecas a un plazo superior a 40 años, siempre que al sumar la edad del solicitante con este plazo no supere los 70 o 75 años.

  • Asimismo, el hecho de estar soltera o soltero complica las posibilidades de concesión de la hipoteca. La financiación conjunta reduce los peligros de impago.

  • Las viviendas de los bancos: Los bancos han acumulado un enorme excedente de pisos, así que si se pide la hipoteca para un piso que no sea propiedad de la entidad bancaria es muy probable que la denieguen.

 

Lamentablemente son muchas las personas y familias que por culpa de una hipoteca abusiva, pérdidas de empleo u otras razonas no han podido hacer frente al pago de su hipoteca y han perdido su vivienda al no poder pagar al banco.

En muchas ocasiones, esta situación podría haberse evitado si al firmar la hipoteca se hubiera contemplado la posibilidad de anular o modificar algunas de las cláusulas o condiciones de la misma, para que fuera menos estricta, más flexible o cómoda de pagar.

Estos son algunos consejos a tener en cuenta para conseguir una buena hipoteca:

Financiación: La menor posible

Cuanta mayor cantidad de valor de la casa solicitemos para pagarla, mayor será el nivel de endeudamiento. Y hablando de préstamos a largo plazo e interés variable, el riesgo de las subidas de tipos de interés es patente. Si se cuenta con un porcentaje de liquidez que genere seguridad y con un empleo estable, lo ideal es endeudarse lo menos posible. Destinar el dinero a otro producto de inversión, con los tipos históricamente bajos, no cubre los costes de los intereses de la deuda hipotecaria contraida.

Plazo: Entre 20 y 25 años

Los intereses se disparan cuanto más largo es el plazo. El periodo más razonable va de los 20 a 25 años. Es el que ofrece las cuotas más asequibles y una mejor relación capital amortizado e intereses. A partir del cuarto de siglo, las rebajas que se obtienen en la cuota no compensan el número de años que hay que estar pagando, el préstamo se convierte en más caro y, además, es mucho más sensible a las variaciones del tipo de interés.

Interés: Variable

El actual escenario de tipos bajos hace que el interés variable sea la opción recomendable ya que los préstamos a tipo fijo se están comercializando a intereses bastante altos. Una buena oferta del mercado con un tipo variable hoy en día es del Euribor +1 por ciento (el índice registró una tasa en noviembre del 2,044 por ciento) por lo que saldría un tipo inicial del 3,044 por ciento, mientras que el tipo fijo ronda el 5-6 por ciento. Hay que tener en cuenta que también hay ofertas a tipo variable del Euribor +3 por ciento. Eso no es una oferta, eso es no querer dar el crédito. (más…)